Indicadores engañosos

Sin lugar a dudas, la educación ecuatoriana ha dado un salto gigantesco en términos de producción científica entre el siglo pasado y lo que va de este. El exponencial crecimiento de trabajos publicados muestra un progreso alentador en la situación actual de la academia de Ecuador y particularmente en el desempeño de las instituciones que llevan a cabo dichas investigaciones. Pero, ¿basta realmente con contar año tras año el número de publicaciones científicas para asumir que las universidades que más publican son las que tienen superioridad académica?

Hasta el año 1999, la cantidad de publicaciones científicas de universidades ecuatorianas indexadas en la base de datos SCOPUS1 fue de apenas 374, mientras que desde el año 2000 hasta lo que vamos de 2018 es de 10.886 publicaciones. En otras palabras, la academia ecuatoriana ha logrado en menos de un cuarto de siglo aumentar en 30 veces lo que produjo en el siglo XX.

Una interpretación precipitada de estas cifras nos llevaría a pensar, entre otras cosas, que las universidades ecuatorianas que más han publicado hasta el momento son precisamente aquellas donde se están alcanzando altos estándares de excelencia académica. Lamentablemente, este único indicador puede dar lugar a que se obtengan conclusiones erróneas, ya que uno de los fines primordiales de la investigación científica es que esta sea útil para otros grupos de investigación y que posteriormente sea referenciada por ellos.

Así, la producción bibliográfica en el ámbito académico no responde enteramente a una lógica de producción masiva: a mayor número de publicaciones, mayor es el impacto del conocimiento generado en la comunidad científica a la cual está primeramente dirigida. Por el contrario, si en lugar de utilizar el número total de publicaciones tomáramos como referente el ampliamente reconocido índice de Hirsch2 (índice h) para cuantificar la productividad e impacto de la investigación desarrollada por las universidades ecuatorianas, la premisa de «cuantas más publicaciones, mejor es la calidad de la institución» cambiaría drásticamente. Por ejemplo, la Universidad Central del Ecuador, a pesar de tener 133 publicaciones menos que la Universidad de Cuenca, se ubica un peldaño por encima de esta con respecto al índice h (Tabla 1.).

Tabla 1. Clasificación de las universidades ecuatorianas de acuerdo al número total de publicaciones indexadas a SCOPUS (Fecha de consulta: 04.04.2018). Entre paréntesis, junto al índice h, aparece la clasificación según el índice h.
# Universidad Publicaciones Indice h ranking(h)
1 USFQ 1540 68 (1)
2 EPN 1064 49 (3)
3 PUCE 1054 54 (2)
4 ESPOL 935 35 (6)
5 ESPE 913 19 (10)
6 UTPL 887 23 (8)
7 U. CUENCA 640 36 (5)
8 UCE 507 37 (4)
9 UPS CUENCA 405 11 (20)
10 U. GYE 297 19 (11)
11 UDLA 292 14 (15)
12 YACHAY 237 12 (18)
13 CATOLICA GYE 235 28 (7)
14 UESS 227 15 (14)
15 ESPOCH 209 16 (12)
16 UTA 204 11 (21)
17 UTE 157 9 (23)
18 U. LOJA 151 20 (9)
19 UNACH 145 12 (17)
20 INDOAMERICA 142 15 (13)
21 U. MACHALA 126 13 (16)
22 UTN 99 10 (22)
23 ULEAM 98 8 (24)
24 U. AZUAY 96 11 (19)
25 UPSE 93 7 (27)
26 UPS UIO 87 8 (25)
27 UIDE 82 7 (26)
28 U. T. MANABI 62 5 (30)
29 U. T. COTOPAXI 61 3 (33)
30 U. MILAGRO 56 4 (32)
31 CATOLICA CUENCA 54 4 (31)
32 SEK 42 5 (28)
33 U. PACIFICO 14 5 (29)
34 ECOTEC 14 0 (35)
35 U. BABAHOYO 11 1 (34)

Este es solo un ejemplo de la complejidad real que existe a la hora de evaluar el desempeño científico de nuestras instituciones de educación superior. Para no detener esta evolución histórica es necesario que las propias universidades desarrollen hojas de ruta de autoevaluación que den prioridad a la calidad de la producción científica en vez de dársela a la producción a granel.

Referencias

  1. Elsevier Science Publishers. Scopus [Electronic database]. Consultado en abril 4, 2018.
  2. Hirsch, J. E. An index to quantify an individual’s scientific research output. PNAS102(46): 16569–72