¿Es en realidad Gastritis? Resolviendo el mito.

Autores:

Jaime del Castillo, Jorge Estrella, Ariana Guerra, Carolina Guevara, Andrea Ordoñez, Cristina Palacios, Sebastian Puga y María Belen Torres.

“No puedo comer eso porque me da gastritis”. “Hoy amanecí con gastritis”. Pocas personas podrán decir que estas dos frases les resultan desconocidas o ajenas. De hecho, todo lo contrario, pues se escuchan muy frecuentemente en el día a día en nuestro medio; la mayoría de las personas usa el término gastritis para referirse al dolor estomacal, al malestar abdominal, a la sensación de llenura o de reflujo, o a la propia pesadez, que muchas veces se acompaña con las comidas.1 Sin embargo, ¿realmente tienen estas personas gastritis? La respuesta es un gran y rotundo ¡NO!

La gastritis hace referencia a la inflamación de las células de la mucosa que recubre el estómago. Por tanto, la gastritis es un diagnóstico que se puede hacer única y exclusivamente mediante histología, es decir, mediante la toma de una muestra de la mucosa gástrica y su respectivo análisis bajo un microscopio para confirmar la presencia de inflamación en ese tejido. La gastritis suele ser la respuesta del cuerpo a un proceso que irrita la mucosa durante algún tiempo, como una infección o el consumo de fármacos, así que no es cierto que el consumo único de un alimento pueda generar una inflamación súbita de las células del estómago.2 Entonces, y considerando todo lo dicho, ¿cómo se llama aquello que la gente incorrectamente describe como gastritis? Pues se llama dispepsia funcional. Le invitamos a que conozca un poco más sobre este mal tan frecuente, pero tan poco conocido, que ha sido injustamente confundido con el término de gastritis.

— Conociendo un poco más la enfermedad: ¿qué es la dispepsia funcional?

La dispepsia funcional comprende un cuadro clínico caracterizado por un conjunto de síntomas continuos o intermitentes, referidos por el paciente como dolor, malestar o incomodidad tipo pesadez o plenitud en la boca del estómago. Éstos pueden mejorar o empeorar al comer. Muchas veces se presenta con distensión abdominal, incapacidad de terminar una comida, náuseas y eructos, pero nunca con vómito. La dispepsia afecta al 35-40% de la población general, no obstante, solo el 20% de las personas atendidas por un médico encuentran una causa orgánica de base. 3

Aunque no existe una causa específica que pueda demostrar el porqué de la dispepsia funcional, sí existen algunas teorías relacionadas a la misma:

  • Alteración de la motilidad gástrica: en este caso la dispepsia se asocia a una alteración del estómago para contraerse de manera correcta y poder realizar una buena digestión, lo que a su vez conlleva a los síntomas mencionados anteriormente como distensión abdominal, sensación de llenura, incomodidades tipo pesadez, etc.
  • Hipersensibilidad visceral: la hipersensibilidad se caracteriza por un umbral del dolor más bajo de lo normal, en presencia de motilidad (movimiento) gástrica normal. Se cree que una disfunción de los receptores de dolor del estómago y un mal procesamiento de los estímulos gástricos a nivel nervioso juegan un papel importante en el desarrollo del dolor asociado a la dispepsia funcional.
  • Infección por Helicobacter pylori: el H. pylori, una bacteria que comúnmente habita en el estómago de muchas personas a nivel mundial, puede causar alteración y disfunción de la motilidad gástrica, debido a que induce una respuesta inflamatoria, lo cual a su vez disminuye el umbral relacionado al disconfort que se asocia a la distensión gástrica.
  • Alteración de la flora bacteriana: esta teoría surgió basada en la observación de que síntomas asociados a dispepsia funcional ocurren después de un episodio de gastroenteritis, en el que las bacterias que normalmente viven en el intestino mueren y son reemplazadas por otras que usualmente no viven ahí.
  • Inflamación duodenal: se han encontrado asociaciones entre dispepsia y un proceso inflamatorio a nivel del duodeno (la primera porción del intestino delgado).
  • Disfunción psicosocial: la dispepsia también se ha visto asociada a ansiedad, depresión u otros trastornos emocionales. 4

— Signos y Síntomas: ¿Cómo se presenta la dispepsia funcional?

La dispepsia funcional tiene un sinnúmero de síntomas que la caracterizan, y no uno sólo. Cada uno de ellos puede o no estar presente en cada paciente, aunque la intensidad siempre es variable. En general, se destacan los siguientes síntomas.

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Es importante considerar algunas cosas:

  • Otros pacientes también pueden presentar náusea y vómito.
  • Los pacientes no tienen evidencia de enfermedad estructural para explicar los síntomas los cuales se deben de presentar por lo menos por 3 meses.
  • Hay dos subtipos de dispepsia funcional que se basan en los síntomas predominantes5 :

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— Epidemiología: Prevalencias de la enfermedad en la población.

 Al hablar  sobre dispepsia funcional entramos en un área muy amplia, que debe ser definida de manera correcta, para evitar la confusión con la gastritis. En estudios donde se utiliza una definición dispepsia como “el dolor en el abdomen superior” la prevalencia llega a ser hasta del 34% de la población en general. Por otro lado, cuando se utiliza una definición más amplia, la cual involucra síntomas gastrointestinales en el abdomen superior (llenura, gases, cólicos…), la prevalencia varía entre un 23% al 45%. Estudios recientes realizados en España estiman que, de su población, al menos el 39% experimentan síntomas dispépticos a lo largo de su vida. De este gran grupo de personas se estima que el 14% son de causa funcional, es decir, sin una causa orgánica de base que pueda explicar los síntomas presentes.

Es importante tener en cuenta que este gran número de personas con síntomas de dispepsia no consultan al médico y optan por la automedicación. Sin embargo, aun con este antecedente, la dispepsia representa un número alto de consultas en atención primaria. Se ha observado que del total de consultas en atención primaria, cerca de un 10% son por síntomas dispépticos. Esta cifra varía según la región, por supuesto, y dependiendo del estado socio-económico y de la infección por H. pylori. 6

A pesar de ser un trastorno de buen pronóstico la dispepsia tiene una alta tasa de recidiva en sus síntomas, lo que interfiere en la vida diaria de los pacientes, provocando un importante deterioro de la calidad de vida. Debido a su alta prevalencia implica un costo alto, y un consumo de recursos como la reducción en la productividad laboral, ya sea por ausentismo laboral o por disminución del rendimiento.

— Factores de riesgo para desarrollar dispepsia funcional: ¿qué me predispone a tenerla?

Como factores de riesgo para esta enfermedad se han descrito los siguientes:

  • Alteraciones de la función motora (falta de relajación del estómago, disminución del vaciado gástrico, hipomotilidad de segmentos específicos del estómago.)
  • Alteraciones de la sensibilidad visceral.
  • Alteraciones de la inmunidad, es decir los mecanismos relacionados con la respuesta a infecciones.
  • Algunos autores definen predisposición genética.

 

— Diagnóstico: ¿cómo sé si tengo dispepsia funcional?

Su diagnóstico es principalmente clínico, basado en los síntomas que ya mencionamos anteriormente. Comúnmente, el médico se basa en unos criterios llamados Criterios de Roma. Básicamente se lo divide en dos síndromes:

  • Síndrome de distrés postprandial: se caracteriza por llenura postprandial y saciedad temprana
  • Síndrome del dolor epigástrico: se caracteriza por dolor y ardor epigástrico.

Es muy importante que no exista ninguna alteración estructural o anatómica en los exámenes (ej:   endoscopía digestiva alta), que puedan explicar los síntomas.

— Tratamiento: ¿Qué puedo hacer para ayudarme con esta enfermedad?

En general, se pueden usar dos abordajes principales. El primer abordaje, y el más importante, es la modificación del estilo de vida, adoptando algunas recomendaciones muy útiles para aliviar los síntomas:

  • Comer despacio y masticación adecuada para favorecer el procesamiento gástrico
  • Comidas frecuentes, pequeñas, evitar alimentos grasosos o hipertónicos (muy salados o muy dulces): para mejorar vaciamiento gástrico
  • Evitar tabaco, alcohol, fármacos antiinflamatorios y sobrepeso. Evitar irritantes como café, té, bebidas gaseosas, cacao y chocolate
  • Si el dolor es postural se recomienda elevar la cabecera de la cama
  • Si el paciente refiere estrés se recomienda técnicas de relajación y/o ejercicio físico. 7

El segundo abordaje se basa en el uso de fármacos que buscan aliviar los síntomas propios de la dispepsia funcional. Este abordaje se reserva para cuando los cambios en el estilo de vida no han sido suficientes. Muchos doctores primero buscarán determinar si el paciente tiene o no infección por la bacteria H. pylori, en cuyo caso decidirán tratarla. Si esto no funciona, puede que se usen medicamentos que bajan la producción de ácido a nivel del estómago (inhibidores de la bomba de protones), antidepresivos tricíclicos (que mejoran la funcionalidad gastrointestinal, o fármacos procinéticos, que aumentan el movimiento a nivel estomacal. Si todo esto no funciona, es muy probable que se necesite psicoterapia para el manejo de las dificultades que la dispepsia funcional ocasiona. A continuación, se muestra un esquema resumido de los pasos que su médico seguirá en el tratamiento farmacológico de la dispepsia funcional. 8

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— Perlas de la dispepsia funcional: ¿Qué debo llevarme a casa?

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7Referencias:

1. Rodríguez-García, J. L. & Carmona-Sánchez, R. Dispepsia funcional y dispepsia asociada a infección por Helicobacter pylori: ¿son entidades con características clínicas diferentes? Rev. Gastroenterol. México 81, 126–133 (2016).

2. Martínez, A. & Carlos, L. Tipos de gastritis y su tratamiento. Offarm 57–64

3. Longstreth, G., & Brian, L. (1 de noviembre de 2017). UpToDate. Recuperado el 15 de Abril de 2018, de https://www-uptodate-com

4. Moreira, V., & Lopez, S. (2004). Dispepsia funcional. Scielo .

5. Brun, R., & Kuo, B. (2010). Functional dyspepsia. Therapeutic Advances in Gastroenterology, 145-164.

6. Fernandiz, J. (Agosto de 2006). Abordaje de la dispepsia funcional. Madrid , España.

7. Domingo, J. (2002). Dispepsia funcional. Descripción y tratamiento. Elsevier.

8. Moayyedi, P. Lacy, B. Andrews, B. Enns, R. Howden, C. Vakil, N. (2017). Management of Dyspepsia. Am J Gastroenterol.

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